Prensa Asociada (AP) Exclusive: Ex-congregantes revelan años de abuso impío

En esta foto de 2012 dada por un ex-miembro de la secta, líder Jane Whaley de la Palabra de Fé Iglesia (iniciales WOFF en ingles) está orando para un bebe…    

Traducimos este reporte del AP que sigue porque nuestro investigador Pete Evans estaba dentro de esta iglesia en cubierto con una camera escodida para el programa Inside Edition en los E.E. U.U.   El quedó casi 5 meses dentro del secto en 1994 y 1995.

SPINDALE, N.C. (Prensa Asociada—AP) una ciudad pequeña en la mitad del centro de Carolina del Norte.  Desde alrededor del mundo vinieron a este pueblo pequeño ubicada en las estribaciones de las montañas ‘Blue Ridge’ (crestas azules), atraído por promesas de paz interna y vida eterna. Lo que encontraron en lugar de estos: años de terror—emprendieron por el nombre del Señor.

Congregantes de la Palabra De Dios Compañía (Word of Faith Fellowship) regularmente les pegaban puñetazos, eran golpeados, estrangulado, o eran lanzados contra las paredes en una forma violenta de liberación para ser liberados y ser purificados de sus pecados por golpear a los demonios, 43 ex congregantes le dijeron a la prensa asociada (The Associated Press) en entrevistas individuales exclusivas.

Víctimas de la violencia incluían preadolescentes y niños pequeños—incluso infantes llorando, que fueron sacudidos enérgicamente, les gritaron a ellos fuertamente, y a veces eran golpeados para poder sacar a los demonios.

“Vi a demasiadas personas golpeadas después de muchos años infantes, niños, jóvenes con golpes en la cara llamados satanistas,” dijo Katherine Fetachu, 27, quien pasó casi 17 años dentro de la iglesia.

Palabra De Fe (Word of Faith Fellowship), una iglesia evangelica con cientos de miembros en Carolina del Norte y ramas en otros paises, también les sometieron a una práctica llamada “blasting” (en español, como una práctica de gritar al sistemas de oscuro)—una perforación de oído ataque verbal a menudo conducido por largas horas con la intención de que salgan los demonios.

Como un parte de su investigación, la prensa asociada revisó cientos de páginas del cumplimiento de ley, cortes, y documentos del bienestar de los niños, con horas de conversación con Jane Whaley, la líder dominante de la iglesia, grabado en secreto por las seguidores.

La prensa asociada también pasó más de un año rastreando docenas de ex discípulos que se dispersaron después de salir la iglesia.  Muchos inicialmente eran reacios a romper su silencio porque habían ocultado su pasado a nuevos amigos y colegas – y porque siguen teniendo miedo de Whaley.

Aquellos entrevistados—la mayoría de ellos criados en la iglesia—dicen que los líderes de Palabra De Fe llevaron a cabo un encubrimiento para frustrar del cumplimiento de ley y servicios oficiales sociales, incluyendo tácticas represivas a victimas jóvenes y a sus padres para mentir.  Dijeron que les fue prohibido buscar atención médica para sus heridas, como cortaduras, esguinces, y costillas fracturadas.

Los ex-miembros dijeron que están hablando ahora a causa del sentimiento de culpabilidad por no hacer más para parar el abuso y porque tienen miedo por la seguridad de los niños todavía dentro de la iglesia, se cree aproximadamente un ciento.

Varios ex seguidores dijeron que algunos congregantes fueron abusados sexualmente, incluso menores.  En una conversación grabada, Whaley admite ser consciente del abuso sexual de tres muchachos y no reportarlo a las autoridades.

En el pasado Whaley ha negado fuertemente que ella y otras líderes de la iglesia nunca han abusado de los miembros de la Palabra De Fe y alegó que cualquier disciplina sería protegida por la primera enmienda del derecho a la libertad de religión.

Ella y el abogada de la iglesia Josh Farmer rechazaron reiteradamente pedidos para entrevistas para discutir las acusaciones nuevas de las docenas de ex congregantes.  Pero horas después de que las historias del la AP fueron conocidas, la iglesia publicó un comunicado en su sitio web llamando falsas las imputaciones y sosteniendo que fueron hechas por “ciertos ex miembros” para dañar a la iglesia.

No aprobamos ni permitimos abuso—en cualquier forma—en nuestra iglesia, y punto.

Los ex-miembros dijeron que la violencia era omnipresente: los menores de edad fueron quitados a sus padres y colocados en hogares de los ministros donde fueron golpeados, atacados con gritos y llantos, y a veces completamente aislados de sus familias durante hasta una década.   Algunos congregantes hombres fueron separados de sus familias y otros por hasta un año y sometidos al mismo tratamiento brutal.

Maestras en la escuela de la iglesia (del jardín de infancia hasta el grado 12) les alentaron a los estudiantes a golpear a sus compañeros de clase creyendo soñar despiertos, sonriendo y otros comportamientos que los líderes dijeron que demostrarían que habían sido poseídos por demonios.

“No era suficiente gritar y chillarles a los demonios.  Literalmente había que vencer o golpear a los demonios dentro de las personas,” dijo Rick Cooper, 61, un veterano Naval estadounidense que pasó más de 20 años como un congregante y crió a nueve niños en la iglesia.

Palabra De Fe ha sido escudriñada en numerosas ocasiones por el cumplimiento de la ley, agencias de servicios sociales y de los medios de comunicación desde la década de 1990, todos sin impacto significativo, principalmente porque los seguidores se negaron a cooperar.

Algunos ex-miembros ofrecieron una explicación doctrinal por sus décadas en silencio–frecuentes advertencias por Whaley que Dios castigaría con la muerte si la traicionaran a ella o a la iglesia.

“Fuimos advertidos de mantener el abuso entre nosotros mismos.  Si no, sabíamos que seríamos señalados.  Usted vivía en un miedo total,” dijo Liam Guy, 29, un contador que huyó en 2015 después de casi 25 años en la iglesia.

Palabra de Fe fue fundada en 1979 por Whaley, una chiquita ex-maestra de matemáticas con un grueso acento sureño, y su marido, Sam, un vendedor de autos usados en su pasado.

Son puestos en una lista como co-pastores pero todos los entrevistados dijeron que es Jane Whaley — una ardiente carismática predicadora cristiana, de 77 años de edad, que mantiene el control dictatorial de la manada y también administra algunas de las palizas por sí misma.

Tiene decenas de reglas estrictas para controlar  las vidas de los congregantes, incluso si puede casarse o tener hijos.  En la parte superior de la lista: nadie puede quejarse de ella ni cuestionar su autoridad.  A menudo el incumplimiento desencadena una reprimenda humillante desde el púlpito o, aun peor, el castigo físico, según la mayoría de los entrevistados.

Bajo el liderazgo de Jane Whaley, la Palabra de Fe crecía de un puñado de seguidores a una secta de 750 miembros, concentrada en un complejo de 35 acres protegido por estrictas medidas de seguridad y una línea gruesa de árboles.

El grupo también tiene casi 2.000 miembros en iglesias en Brasil y Ghana y afiliaciones con sucursales en otros países.

Era la personalidad de Whaley tanto como su mensaje, “oración fuerte” y liberación para darle vuelta a vidas turbulentas y asegurar la salvación — que atrajo a personas a la iglesia, dijeron los miembros anteriores.

Cuando ella comenzó la Palabra de Fe en sus años 40 tempranos, algunos ex-miembros la recuerdan como una figura materna que ofreció la esperanza a los que luchan con el alcohol y las drogas, o a los que fueron afectados por malos hogares. Llenó un vacío espiritual y emocional, dándoles a los nuevos congregantes amor y atención.

Los que asistieron a los seminarios internacionales de la iglesia dos veces al año fueron motivados a mudarse a Spindale, una comunidad de 4,300 ubicada a mitad del camino entre Charlotte y Asheville.  No fue sino hasta que vendieron sus casas y se establecieron en Carolina del Norte que “el lado oscuro” emergió gradualmente de la iglesia, dijeron los ex-miembros.

Por entonces, alejados de sus familias y amigos, y creyendo que Whaley era una profeta, tenían miedo de salir, dijeron.

Mirando hacia atrás, algunos ex miembros dijeron a la AP que consideran que la Palabra de Fe es una secta.

“Usted tenía un líder fuerte que controlaba todo en su vida – donde viviría, trabajaría, y con quién hablaría”, dice Guy.  “No podía hacer nada sin su permiso. Y ella tenía gente a su alrededor imponiendo su ley.  Pronto, usted no podría pensar por sí mismo. Había que hacer todo lo que dijo”.

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ABUSO SEXUAL Y GOLPEADOS EN LA ESCUELA

La obsesión de controlar pensamientos sexuales y  placer “impío” carnal—especialmente interrogatorios largos sobre masturbación—invadió cada aspecto de la vida de los congregantes, dicen ex-miembros.

Dicen también, que cuando acusaciones de abuso sexual surgían, Whaley no las reportaba—al contrario, ella trataba de esconderlas.

En 2012 en una conversación de tres horas grabada en secreto por un ex-congregante con Whaley sin su conocimiento, ella reconoció que sabía de varios casos de abuso sexual en Palabra De Fe.

En un caso involucrado con dos niños, ella dijo que no lo había reportado “porque todo había parado y todos estaban sirviéndole a Jesús y lo descubrió (el caso) mucho tiempo después.  Tambien dijo, “porque a causa de confidencialidad ministerial, no tengo que hacerlo (reportarlo).”

De hecho, no hay tal renuncia para el clero en Carolina del Norte. Whaley está obligada a informar (a los autoridades) abuso, incluso acusaciones de abuso.

En la grabación, Whaley explicó los motivos por los que había mantenido en secreto el abuso sexual de “jóvenes mayores” por otro miembro de la Iglesia, diciendo que ella había pedido a la víctima: ‘¿Quieres que yo vaya a alguien y lo relate? Lo relataré a la policía’.  Y él dijo que no, porque su nombre sería manchado.

Uno de los ex-miembros entrevistados por el AP dijo que fue sexualmente agredido por un miembro de la iglesia en 2009, cuando tenía 15 años. El hombre, cuyo nombre no se utiliza porque la AP no identifica a las víctimas de agresión sexual, dijo Whaley le convenció para no ir a las autoridades por diciéndole que sería obligado a revivir los terribles detalles en el tribunal.

Dijo que no sabía entonces que Whaley estaba equivocado cuando le advirtió que su “nombre estaría en los periódicos…. Dijo que me protegía.  No quiso que yo afrontara una investigación”.

Otro ex-miembro dijo que el fue abusado por un líder masculino de la Iglesia pero estaba “muy avergonzado” y asustado cómo reaccionaría Whaley si él fuera a decirselo a nadie.  Él dijo que vio el líder mismo tocar inapropiadamente varios adolescentes masculinos viviendo en la casa de la ministra, pero no se informó de los incidentes por las mismas razones.

Según los registros del tribunal, un líder de la iglesia fue declarado culpable en 1995 de abusar sexualmente de una niña de 13 años, colocada en su casa. De la víctima, indicó Whaley en  la grabación del 2012, “ella tenía 13 años, pero ella parecía de 20”.

Whaley contó diciendole al fiscal de distrito local que la niña era parcialmente responsable por el abuso porque ella había sido agredida sexualmente por un miembro de la familia y otros.

Las enseñanzas de Whaley son arraigadas en el movimiento moderno ‘la Palabra de Fe’, fundada por el pastor Kenneth E. Hagin de Tulsa, Oklahoma, quien predicó el “evangelio de prosperidad”: Ore en una voz suficientemente fuerte y Dios contestará sus oraciones.

Hagin dijo que si sus seguidores fielmente rezaran — y diezmaran generosamente a los líderes de la iglesia — verían su recompensa este lado del cielo, incluso riquezas financieras, salud buena y la sobriedad.

Es una filosofía adoptada por muchos televangelistas con millones de seguidores, incluyendo Joel Osteen, Joyce Meyer y Creflo Dollar.

Pero mientras otras iglesias evangélicas practican ceremonias de liberación y oración fuerte para limpiar adoradores de demonios, todos los entrevistados dijeron que los métodos de Whaley rutinariamente llevan disciplina a extremos violentos: ella cree que el diablo tiene que ser golpeado por los pecadores (hasta que salga).

“La he visto en ocasiones múltiples preguntar: ‘¿La lanzó por la tierra?’ Y cuando la persona dice ‘Sí, sacamos al demonio’,  Jane va a decir: ‘ me encanta. Me encanta. Gracias, Jesús!'”, dijo Sean Bryant, 29, quien salió de la iglesia el año pasado.

Jay Plummer II de Tulsa, Oklahoma, ahora 28, recuerda ser sometido a liberación cuando era adolescente, donde “se le podría empujar hacia atrás y agarrar la cabeza y sólo mover la cabeza hacia adelante y hacia atrás.”

Mientras que un grupo de gente gritó en sus oídos, Plummer dijo otros le sacudieron y le golpearon, “gritando y gritando: ‘Salgan diablo!’ ‘Eres inmundo!’ era tan violento – todas las personas alrededor de usted, golpes, sacudidas, gritándole a usted”.

Durante varios años, los hombres y los muchachos percibidos como el peor de los pecadores fueron mantenidos en una almacenaje de cuatro cuartos, en el complejo llamado el Edificio inferior.  Fueron apartados de sus familias durante hasta un año, nunca sabía cuando serían liberados y soportaron golpes especialmente violentos y prolongados y voladuras (de gritos), según más de una docena de los entrevistados.

Los pensamientos sexuales y las relaciones sexuales son considerados “impíos” o “inmundos,” por lo que los miembros adultos necesitan obtener permiso para tener citas entre novios, casarse, y incluso para tener relaciones sexuales después del matrimonio.   Los ministros reparten condones porque a las parejas no les permiten tener niños sin la autorización de Whaley.

Varias de las parejas dijeron que tenían que esperar hasta un año después de su boda antes de que se les permitiera tener relaciones sexuales.

Dos ex-miembros dijeron que una mujer de 20 años era repetidamente golpeada por un líder de la iglesia que la culpó de estar embarazada cuando su ciclo menstrual tardío, por no había obtenido el permiso de la iglesia de tener un niño. De hecho, la víctima dijo que nunca había tenido el sexo con su marido; sólo que se habían besado — una vez.

“Esto era uno de los palizas peores”, dijo Rachael Bryant, de 28 años, quien abandonó la iglesia el año pasado. “Comenzó a perforarla/puñetazos en el pecho, perforándola en el estómago, dandole bofetadas a ella en la cara. Fue sin cesar”.

Dieciséis de los ex-miembros dijeron que fueron golpeados o golpeados por Whaley, incluso dos dijerón que golpeó sus cabezas contra una pared repetidamente. Otro de 14 dijo que la vieron golpear o agredir a otros, como apropiación de bebés llorando en servicios y agresivamente sacudiéndolos para expulsar a los demonios.

Tim Cornelius, de 44 años, una enfermera que se fue en 2013 después de más de 20 años en la iglesia, dijo que en los ojos de los lideres de Palabra de Fé, “El bebé no tiene hambre o necesita ser cambiado. El bebé está llorando porque está poseída por un demonio”.

Algunos de los peores abusos con niños y adolescentes se llevaron a cabo dentro de la escuela de la iglesia, según ex congregantes.

Casi la mitad de los 43 ex-miembros entrevistados dijeron que ellos mismos fueron golpeados decenas de veces como estudiantes con palas de madera y otros objetos, dejando profundas ronchas, cortes, laceraciones y otras contusiones que a menudo hacían difícil para ellos sentarse y caminar.

Entre sus transgresiones: Sonreír demasiado o no bastante. Agitarse en sus asientos. Contestar a una pregunta muy lentamente.

La mayor parte de los entrevistados dijeron que todo lo que necesitaba para inducir una paliza era para un profesor creyera que un estudiante fue poseído por demonios.

Whaley cree en todos los tipos de demonios, dijeron los ex-miembros.  Si hace demasiadas preguntas, es el “diablo disimulado”. Es el “diablo del compañero-compañero (demasiado amable)” si se hace demasiado amable con otro miembro de la iglesia y el “diablo del cumpleaños” si celebra su propio día especial. Lo peor de todos es el “diablo inmundo”, vinculado a pensamientos sucios.

“Usted vivía con miedo”,  recordó Natasha Cherubino de 34 años, que rompió con la iglesia en 2015 después de casi 20 años.   “Se podía escuchar los gritos y chillidos y los maestros estaban siendo verbalmente abusivos. Usted podría sentarse en su escritorio y pensar “no quiero ser golpeado igual “.

Catorce de los entrevistados informaron que fueron atacados con explosiones de gritos,  o golpeados por compañeros de haber presenciado tales ataques.  El comportamiento violento dijeron que era a veces alentado por sus maestros, incluyendo a Whaley.

“No puedo decirles cuantas veces, en medio de la clase, un niño se dará vuelta al otro y dirá que el otro tiene demonios y los demás rodearán al niño”, dijo Rebeca Melo, de 28 años, quien enseñó en la escuela hasta que salió la Palabra de Fe en el año 2015.  “Son lanzados al suelo y son golpeados. Nos dicen no pararlo”, dijo.

“Empezaron a orar por mi hija y le agarró por el cuello. Comenzaron a estrangularla,”dijo Tiago Cherubino.

John Cooper, quien pasó años trabajando como ayudante en la clase donde Jane Whaley estaba enseñando, dijo que Whaley animó la violencia y advirtió que estudiantes no dijeran algo a sus padres.

Muchos de los entrevistados recordaron frecuentes interrogatorios centrado en pensamientos sexuales y las prácticas, especialmente la masturbación por parte de niños y jóvenes adolescentes.

“Querían saber cómo me masturbaba,” dijo el ex miembro Jamey Anderson, 28 años, quien pasó mucha de su niñez dentro de Palabra de Fe.  “Sólo tenían esta escalofriante obsesión con el sexo. ¿Por qué pedirle a los niños acerca de la masturbación? La mayoría de nosotros no sabíamos lo que la palabra significaba”.

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‘LA VERDAD TIENE QUE SER DICHA’

A lo largo de los años, diversas investigaciones de Palabra de Fe, han fracasado en gran parte debido a la falta de cooperación de los miembros de la Iglesia, según los cientos de páginas de documentos obtenidos por la AP.

Por ejemplo, en 1995, la North Carolina State Bureau of Investigation les entrevistaron a decenas de ex miembros, junto con Whaley y otros líderes de la secta, sobre alegaciones de abuso.

Aunque investigadores determinaron que congregantes, incluyendo niños, habían sido abusados — y algunos dijeron que estarían dispuestos a testificar, el fiscal de distrito en última instancia, se negó a enjuiciar.  Entonces el fiscal Jeff Hunt llegó a la conclusión de que las pruebas eran débiles y cualquier enjuiciamiento sería obstaculizado por la obstinación de la mayoría de las víctimas”

Muchos de los entrevistados dijeron que se les ordenaron a una edad temprana para mentir y engañar a los investigadores para proteger Whaley y sus más cercanos confederados.

Dijeron que se convocaron sesiones de estrategia donde los niños y los padres fueron entrenados en cómo responder a preguntas claves. Varios miembros de la iglesia que trabajan en el gobierno local ofrecieron consejos de información privilegiada sobre cómo esquivar preguntas acentuadas, dijeron las ex congregantes.

Si las lesiones eran ojos morados, cortes, contusiones, narices sangrientas, esguinces extremidades o posiblemente huesos rotos, los antiguos miembros dijeron que los ministros les ordenaron que mantuvieran silencio y que lidiaran con cualquier problema interno que tuvieran.

En el único caso penal pendiente relacionado con la iglesia, cinco congregantes fueron acusados de secuestro y cargos de agresión, acusados de intentar expulsar a los demonios de la homosexualidad fuera del miembro Matthew Fenner durante una sesión de la liberación (de demonios) el 27 de enero de 2013.

“Creía que iba a morir”, Fenner dijo a la prensa asociada (AP).

Fenner dijo que pasó casi dos años presionando la aplicación de la ley a investigar antes de que el fiscal del distrito finalmente presentara el caso a un jurado de acusación. Cuatro ex-seguidores entrevistados por la AP dijeron que habían visto el ataque.

El caso sigue pendiente y ha sido retrasado varias veces debido a las disputas legales, incluyendo un intento fallido por la iglesia para tener el mismo despacho de abogados representando a los cinco acusados. Los socios principales del bufete de abogados son miembros de Palabra de Fe.

Los retrasos legales han provocado inquietudes entre los entrevistados que el abuso nunca podría ser parado.

“Las creencias principales de Jane son de una explosión de gritos y chillidos y una violenta liberación.  No se parará hasta que ella sea puesta en la prisión”, dijo Sean Bryant.  “Todos en el interior de la iglesia – especialmente los niños – están en riesgo”.

Bryant pasó más de la mitad de su vida en la Palabra de Fe, pero dijo que él se fue para proteger a su esposa y a su hija de un año de edad.

Él contó una vez que en 2015 que Whaley interrumpió su sermón para tomar a su esposa mientras su hija en brazos lloraba.   Cuando un adorador le  preguntó a Rachael Bryant que había pasado, Whaley se quebrantó, dijo Bryant.

“Jane comenzó a gritarle a ella para callarse y empezó a liberar a los demonios del bebé”, dijo. “Ella totalmente la humilló (mi esposa) delante de 500 personas. Yo me puse tan loco de furia, pero sólo estuve de pie allí como una piedra.”

“Siento que la verdad necesita ser contada porque la verdad ha sido ocultada durante mucho tiempo”, dijo Benjamin Cooper, de 30 años de edad, hijo de Rick Cooper.

Considerando lo que caracterizan como registro de Whaley para la venganza contra los que ella ve como traidores, los ex-miembros dijeron que esperan que haya fuerza y protección en hablar en números.

“Por la mayor parte de mi vida, viví con miedo. No estoy asustado más”, dijo John Cooper.

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EFECTOS DURADEROS

Muchos de los entrevistados por la AP eran niños cuando sus padres se unieron a la comunidad muy integrada de Palabra de Fe.  Conformando su mandato, asistieron a la escuela en los terrenos del complejo y se les ordenó que se mezclaran solamente con otros congregantes cuando salían de la propiedad de la iglesia.

Casi tods los seguidores de la Iglesia viven agrupados en barrios cerca del recinto, con tantos como dos docenas de discípulos metidos en una sola casa.

Quince de los ex-miembros hablaron de ser alejados de sus padres para vivir con los ancianos de la iglesia, a veces, fueron movidos de casa en casa.  Durante ese tiempo, dijeron que  generalmente era prohibido tener contacto con sus padres.

Algunos de los ex seguidores dijeron que los hacían trabajar a menudo en empresas de la propiedad de los lideres de la vivienda, por poca o ninguna paga.

“Hemos crecido como si fuéramos huérfanos porque nuestros Padres fueron tan alejados de nuestra vida.   Todos nosotros llegamos a creer hasta el punto de que no había casi ninguna oportunidad de ser salvados”, dijo Benjamin Cooper, uno de los que fueron mantenidos aparte de su familia durante una década.

La mayor parte del abuso ocurrió dentro del complejo, los ex-seguidores dijeron, pero 12 de los entrevistados dijeron que fueron golpeados en las casas de los líderes de la iglesia.

Otro hermano Cooper, Jeffrey, de 34 años de edad, abogado, dijo que todavía es atormentado por un ataque que atestiguó en 2013.

Al escuchar gritos desde lo largo de un pasillo, dijo que se abrió una puerta de un cuarto de baño y vio a un líder de la iglesia parado sobre un adolescente en suelo.  “Él lo golpeó por lo menos 25 veces.  Podía oír los golpes por el pasillo.”, dijo Cooper, luchando contra su llanto desgarrador.

Cooper dijo que consideraba la violencia como “un delito de abuso contra niños”. Pero como otros entrevistados, dijo que no trató de parar el redoble o relatarlo a la policía porque tenía miedo de que se hiciera un objetivo de la ira de Dios — o la de Whaley.

John Cooper relató lo que le había ocurrido en una reunión de casi tres docenas de ministros jóvenes el 12 de abril de 2012, cuando tenía 19.

Uno tras otro, los ministros compartían historias de cómo servían a Dios. Cuando le tocó de nuevo a Cooper, un anciano de la iglesia lo interrumpió y lo acusó de “ceder a la inmundicia” – una frase general que cubre una amplia serie de pecados.  De repente, Cooper dijo, fue tirado al suelo y golpeado por una media hora, acusado de tener fantasías eróticas.

Cuando el ataque terminó, Cooper dijo que su cuerpo estaba lleno de magulladuras y tuvo problemas para respirar por semanas.

Danielle Cordes, una estudiante de 22 años estudiando negocios en la universidad de Florida que pasó 17 años dentro de Palabra de la Fe, recordó numerosos redobles por Whaley y otros líderes de la iglesia.

Aparentemente un inofensivo comportamiento justifica una paliza para expulsar al diablo, -quizás una pregunta o querer jugar afuera.

“Estabamos en el baño durante horas y horas”, dijo.  “Le pegaban 12, 15 veces, “Le golpeaban 12, 15 veces, entonces se paraban y rezaban por usted y le sacudían.  Luego lo hacían otra vez”.

“Cuando eres joven, no entiendes lo que está pasando, por qué te están golpeando”, dice Cordes, quien dejó la Palabra de Fe en 2013. “No hiciste nada malo. Ustedes no estaban causando problemas, pero creía que eras una mala persona porque te estaban golpeando a ti en el nombre de Dios.”

Ex miembro Anna Eiss recordó un incidente sexual teñido en la escuela de la iglesia, cuando ella tenía 6.  Mientras descansando en el piso durante la hora de la siesta, ella dijo que ella se puso sus manos entre sus piernas para mantener el calor. Un profesor la vio y la acusó de masturbarse.

“Yo ni siquiera sabía lo que significaba”, dijo Eiss, ahora 20 y un militar mujer policía en la Guardia Nacional del Carolina del Sur.  Eiss dijo que fue obligada a dormir con las manos tocando la cabeza y que los ministros con los cuales vivía la despertaban y le pegaban si sus manos no estaban en la posición correcta.

“Estabas viviendo en un miedo total”, dijo. “no había nadie para ayudarte. Estabas solo”.

Para los ex miembros de la iglesia, los recuerdos y las pesadillas- nunca parecen desaparecer, y dijeron que viven con temor por sus miembros de familia y los niños todavía dentro.

Cordes dijo que ella tiene cicatrices psicológicas profundas de pasar más de tres cuartas partes de su vida en el mundo de Whaley.

Recuerda la última vez que intentó visitar a la casa de sus padres, hace tres años. Su padre se cerró de golpe la puerta en su cara sin decir una palabra.

Hasta este día, siempre que llame, los miembros de familia cuelgan.

“Necesito a mi familia y están desaparecidos”, dijo.

Muchos hablaban de experimentar ansiedad y depresión severa.

Greg Parker, 42, quien cambió su apellido a su abuelo cuando salió en 2003, dijo que fue a terapeutas durante años.

“Se asemeja a una persona que se encuentra en una guerra y sale”, dijo.

En mayo, 10 años después de huir de la iglesia, Jamey Anderson se graduó de la Universidad de Carolina del Norte, una escuela de derecho. Pero sigue estando emocionalmente quebrantado; su madre y hermano todavía pertenecen a la iglesia y no tendrán nada que ver con él.

“Lo que nos hicieron a nosotros era algo enfermizo”, dijo de los líderes de la iglesia.

El patriarca de la gran Cooper clan está de acuerdo.

“Eres cortado de todo el mundo. La Iglesia – y Jane – son las únicas cosas que usted sabe,” Rick Cooper dijo. “Usted cree que ella es una profeta – ella tiene un ducto a Dios.  Así se pone de pie mientras ella rompe su familia aparte. No estoy seguro cómo alguna vez termina eso (a su mismo).”

Recordando otros grupos de la iglesia que han llevado a confrontaciones mortales, John Cooper dijo que es crítico romper el “ciclo del abuso” antes de que la violencia se intensifique.

“Lo que continúa ahora no es correcto”, dijo.

Lo añadió, el ex-profesor: “Los niños están en el peligro”.

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